Ben vinguts al Blog dels "frikis" i degenerats que amb la excusa del Mountainbike, surten a esmorzar cada diumenge

dissabte, 25 de juliol del 2009

Cuaderno de Bitácora


ISLANDIA


Un país de roca

Un país de hielo

Un país de fuego

Un país de viento


Un país... de contrastes.



Viernes, 3 de Julio del 2009.


Enorme, y nada desdeñable, es la oportunidad de practicar la excedlsa virtud de la paciencia que acabamos de ejercer en la farragosa labor de embarcar en el avión que nos ha de conducir a nuestro destino. Tras superar la tediosa facturación, confiando a los dioses la buena dicha de nuestras bicicletas abandonadas a su suerte en una cinta especial para bultos anormales, tras comprobar que los precios de la zona duttyfree lo único que tienen de libres es su desmesurado tamaño y no sus impuestos, tras soportar estoicamente un retraso en el embarque, nos hallamos por fin suspendidos en el aire, envueltos en un mar de nubes blancas que nos transporta, llenos de ilusión, esperanzas, inquietudes, hacia tierras inhóspitas, lejanas y exrañas.


El primer contacto visual con Islandia lo tenemos desde el avión. Aparece ante nuestros ojos una tierra dura, rocosa, de formación volcánica, gris, sin apenas colorido. Tras desembarcar del avión y, con gran alivio, recoger nuestro equipaje, subimos al autobus que nos llevará desde el aeropuerto, situado en Keflavik, hasta la capital, Reikjavik.


El segundo contacto con el paisaje islandes lo obtenemos en el agradable recorrido hasta Reikjavik. Grandes estepas de roca y tierra se extienden bajo nuestra mirada a un lado de la carretera, al otro lado el mar. El paisaje es duro, frio, esteril, y sin embargo bello, fascinante, posee esa atracción del silencio, del vacio, de la nada. Los núcleos de población que atravesamos son característicos, en concordancia con el paisaje son austeros, espaciosos, grupos de casas clásicas de madera y pequeños edificios de construcción moderna.


En contraposición con su entorno y para reflejar su carácter alegre y vital, las agrupaciones de casas muestran una curiosa paleta de colores que rompe con la monotonía del terreno. Casas de madera recubiertas de metal y pintadas una de azul, otra de verde, otra de amarillo, rojo, etc.


Llegamos a Reikjavik, nos instalamos en el camping, montamos las bicicletas y salimos a pasear por el centro de la ciudad. Es inevitable hablar del hecho curioso que se produce con la luz solar, debido a los movimientos de rotación y traslación del planeta tierra en el sistema solar, y debido a la alta latitud, 66º, muy cercana al círculo polar, de la isla, ésta se encuentra sumergida en un mar de luz o de oscuridad. La mitad del año apenas se divisa la luz solar, teniendo una larga noche de seis meses, la otra mitad del año ocurre el fenómeno inverso, encontrándonos ahora con luz solar todo el tiempo. Paseando por las calles de la ciudad uno diría que se encuentra a media tarde peninsular, y no, estábamos paseando a plena luz del sol mientras las manecillas del reloj marcaban el punto de medianoche. Estábamos ante el famoso sol de medianoche.

1 comentari:

jose ha dit...

Molt ben parit, estic inquiet esperán la resta....